Un señor en un aula hablando de lo de siempre con maneras y formas de las de siempre. Alumnos de los de ahora, con maneras y formas de las de ahora. Un panorama para el que el paso del tiempo solo acrecienta la brecha. La innovación docente y educativa son la clave para tender puentes y para aliviar las dificultades que una sociedad en permanente cambio ofrece.
El aprendizaje basado en proyectos, ABP, es una metodología muy potente en lo que a motivación, a aprendizaje activo, a trabajo colegiado, a desarrollo del espíritu científico y a mejora de las actitudes críticas y autorreflexivas se refiere. Es una herramienta capaz de vincular a los alumnos con la responsabilidad de la tarea que se les asigna, una herramienta capaz de despertar el conocimiento y la inquietud, una herramienta que es flexible y adaptable a los nuevos tiempos, una herramienta en la que la crítica y el error se convierten en parte del aprendizaje.
El ABP no solo es una actividad puntual que se desarrolla en el aula, pretende ser una estrategia o una metodología general de trabajo es, como decíamos en la anterior entrada de este blog, voluntad de trascender, ánimo de perdurar y impulso de cambio y transformación.
El ABP no es algo nuevo, pero no por ello deja de ser innovador, pues tiene la fuerza de algo valioso y bien estudiado y la flexibilidad de los nuevos tiempos.
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