Tras las experiencias de ABP, en todas sus formas y analizando las fortalezas de estos sistemas nos topamos con una cuestión clave, el trabajo de varias personas de manera coordinada para la consecución de los objetivos de aprendizaje. De manera general y en el común uso del término, entendemos el trabajo entre varias personas como una suma agregada de sus partes, pero si profundizamos y queremos responder a qué se ha de hacer, cómo se ha de hacer, cuándo se ha de hacer y por quiénes se ha de hacer el trabajo, nos encontramos con una serie de escenarios diferenciados y ricos en matices:
- Trabajo en grupo: La forma más tradicional de organización de un proyecto común. Su concepción es vertical y jerárquica donde un líder de grupo es quien toma las decisiones de reparto de las tareas y asignación de roles que le reporten el estado de desarrollo del trabajo.
- Trabajo colaborativo: No es una metodología nueva, pero si innovadora pues no muchas veces es llevada a cabo con éxito y las rémoras del trabajo en grupo acaban por condicionarlo. El trabajo colaborativo está orientado a la participación colegiada de los miembros del equipo, en él todos los miembros tienen los mismos objetivos y aportan todos en todas las tareas. Si bien es cierto que la aportación individual puede ser mas rica dependiendo de cada persona, pero en el global del trabajo a realizar estas diferencias se pulen a lo largo del transcurrir de las tareas. Las claves de esta metodología son el liderazgo compartido, la responsabilidad individual, la autoevaluación, la crítica y el consenso.
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