Si a aprender también se aprende, como todo en la vida, pensar no es una excepción. Descubrir el camino al conocimiento muchas veces requiere de un esfuerzo introspectivo y autorreflexivo que nos va aclarando el camino y estructura las ideas en un todo común y ordenado.
La labor docente del aprendizaje basado en pensamiento (TBL) no es otra que servir de guía y, si se me permite y la situación lo requiere, incluso de serpa o porteador. Entender los movimientos del pensamiento (las acciones que se desencadenan durante la reflexión y crítica) y establecer rutinas de pensamiento (influencias y acciones orientadas a la elaboración compleja de ideas) son las claves para iluminar el camino al aprendizaje de los alumnos.
Como no todo el monte es orégano y cada alumno es de su padre y su madre, el aprendizaje basado en el pensamiento tiene que ser una labor adaptada y personalizada. La ley exige una educación igualitaria pero individualizada y el TBL no puede ser menos y no ha de quedarse atrás. Es por esto, que TBL es una de las herramientas más poderosas para las adaptaciones curriculares que nos encontremos en las aulas, pues pueden ser la palanca que resuelva las diferencias que lastran el aprendizaje y la integración de algunos de nuestros alumnos.
Docentes del mundo, pensad y haced pensar.
Comentarios
Publicar un comentario